Estas aquí
Inicio > Artículos > Gobierno Digital y Mandato Popular en la Cuarta Transformación

Gobierno Digital y Mandato Popular en la Cuarta Transformación

El refranero popular afirma en su sabiduría que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.  La nostalgia de otros tiempos nos hace creer esta frase simplemente porque siempre, en la memoria, no importa lo que haya sucedido sea bueno, sea malo, quedará el recuerdo del éxito obtenido o del fracaso superado.

En la nostalgia de mis recuerdos, al escribir estas líneas, no puedo dejar de recordar que hace ya muchos años, más de dos décadas, era yo un imberbe pasante de notaría encargado de gestionar y tramitar todo aquello que fuera necesario o que me fuera solicitado por mi patrón para que una escritura pudiera otorgarse.

Uno de esos trámites, muy frecuente y que para ser sincero era de los que mas me emocionaba hacer, era acudir a Tlatelolco al emblemático edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores y tramitar permisos para constitución de sociedades; solamente aquellos que realizaron ese trámite en el mezzanine de ese edificio podrán entender la emoción de pisar la plaza de las tres culturas, y subir la escalinata para ingresar a una puerta de cristal coronada por el escudo nacional tallado en mármol; solo de recordarlo siento nuevamente esa emoción.

En fin, decía que al realizar ese trámite si llegabas antes de medio día una señora muy amable se encargaba de pre autorizar tu solicitud, y darte el pase a la ventanilla, de tal suerte que, si llegabas a la ventanilla, era prácticamente seguro que ese mismo día a la una de la tarde recibirías el permiso con la denominación o razón social autorizada.  La emoción incluía por supuesto curiosear por la zona en tanto esperabas para regresar a la notaría con el permiso para que ese mismo día por la tarde se constituyera una nueva sociedad, que podía iniciar operaciones al día siguiente, en espera solamente del Registro Público que en aquellos años demoraba tres meses aproximadamente, y posteriormente ya en los albores del año 2000, el tiempo se redujo a tres semanas.

El trámite pues, iniciaba a las 10 de la mañana con el pasante rumbo a Tlatelolco y culminaba siete horas después con la firma de la escritura.

Los años pasaron y en algún momento de 2010, surgió el portal tuempresa.gob.mx, que permitía, realizar el trámite completamente en línea desde la solicitud del permiso hasta la inscripción en el Registro Público de Comercio, de tal suerte que, a partir del momento en que se solicitaba el permiso a la Secretaría de Relaciones Exteriores, hasta el momento de la firma del instrumento público ahora en escritura o póliza, y su inscripción en el registro transcurrían aproximadamente dos horas.

La emoción de subir la escalinata del edificio de Tlatelolco fue sustituida por la emoción de poder hacer todo el trámite en línea desde la computadora de la oficina, y de recibir el permiso autorizado cuarenta y cinco minutos después de enviar la petición, ya no digamos la inscripción inmediata en el Registro Público.

La voluntad política de las autoridades más un par de pequeñas reformas a disposiciones legales menores, permitieron prácticamente una constitución inmediata de empresas que podían iniciar su trámite a las nueve de la mañana y el mismo día a la una de la tarde podían emitir su primera factura y recibir el pago inclusive en su recientemente aperturada cuenta de banco.

El gusto duro muy poco desgraciadamente, pues a mediados del año 2013 aproximadamente se dio de baja el portal 1.0 para ser sustituido por el portal 2.0 cuya implementación motivó una reforma sustancial de las leyes mercantiles conocida entonces como la “miscelánea mercantil”, la creación de un nuevo reglamento especial de la Ley de Inversión Extranjera para la autorización de denominaciones y razones sociales, y el cambio de la Secretaría de Relaciones Exteriores por la Secretaría de Economía como autoridad encargada de expedirlas; a diferencia del portal 1.0, el portal 2.0 fue incapaz de brindar al usuario la posibilidad de utilizar una sola plataforma para solicitar el permiso, obtener su registro federal de contribuyentes, y la inscripción en el Registro Público de Comercio, pues por el contrario, de utilizar una plataforma, tuvimos que utilizar tres diferentes, que dicho sea de paso, no podíamos utilizar en el mismo equipo porque eran incompatibles entre ellas.

Si utilizabas un equipo para solicitar el permiso, el “software” bloqueaba inmediatamente al sistema del SAT o al sistema integral de gestión registral del Registro Público de Comercio, volviéndolas inoperantes, y pasamos de una calificación de la autoridad para obtener el permiso de cuarenta y cinco minutos a  cuarenta y ocho horas como mínimo.

No obstante, sobrevivimos y tuvimos que aprender a usar las nuevas plataformas con la nostalgia de aquella época cuando la constitución inmediata de empresas se hizo realidad.

Luego le cambiaron el nombre al portal 2.0 para llamarlo MUA 1.0, y con este cambio llegaron también los CFDI, y con ellos la Ley de firma electrónica avanzada y la e-firma, el Portal de Sociedades Mercantiles, el SIGER 2.0, las Sociedades Anónimas Simplificadas, el portal de lavado de dinero y puedo seguir y seguir y seguir; no obstante con tanta modernidad, tantas reformas a la Ley, tanto gasto del dinero de los contribuyentes, nunca hemos podido superar al portal tuempresa 1.0, y me explico.

Ya había dicho anteriormente que con este portal podías iniciar tu trámite a las nueve de la mañana, obtener tu registro federal de contribuyentes, mandar hacer tus facturas en una hora, abrir tu cuenta de banco, facturar y cobrar tu primer factura antes de las cinco de la tarde; pues, con esta modernidad, es imposible.

La autorización de la denominación utilizando el MUA tarda al menos 48 horas, otorgar el instrumento y registrar la sociedad en el Registro Federal de Contribuyentes, y el Registro Público de Comercio continúa siendo ágil y rápido si el fedatario tiene disposición y el número de equipos suficientes; por cuestiones relativas a las leyes bancarias, la apertura de la cuenta ya no es inmediata y puede tardar igualmente de 24 horas a 15 días; no obstante lo anterior para expedir el CFDI, se debe tramitar la e-firma, cuya cita tarda entre 7 y 14 días, por lo tanto la apertura de una nueva empresa en México ha regresado a tiempos y dinámicas propias del siglo pasado.

Al escribir estas líneas, nos encontramos utilizando el MUA 2.0, que sigue la tendencia de eliminar la intervención del fedatario, lo que mas que ayudar complica demasiado la vida al usuario y al ciudadano.

Esta tendencia Neoliberal de eliminar la participación del fedatario público de la vida económica del país, obedece más a una “fantasía”, que a una necesidad práctica y económica inclusive.

En la última elección presidencial, cuando los candidatos se encontraban todavía en campaña, escuchamos varias propuestas distintas; no pasó desapercibido para mi la propuesta del candidato del neoliberalismo, que proponía, prometía y aseguraba que de resultar ganador todos los trámites se harían de forma inmediata con el dedo índice de la mano derecha con las plataformas del gobierno digital.

Esta propuesta, entendida claramente por algunos pero inentendible para la gran mayoría, estaba íntimamente ligada al proceso iniciado hace algunos años llamada “Gobierno Digital”.  Este proceso lo que pretende es que todos los tramites oficiales, puedan hacerse desde la comodidad del hogar o de la oficina utilizando portales o plataformas electrónicas.

La idea es buena, hay que reconocerlo, buena si tienes garantizado el acceso a un equipo de cómputo o teléfono inteligente; buena si vives en alguna ciudad con acceso a internet, y si tienes la posibilidad de contar con una e-firma; mala si tienes e-firma sin acceso a internet, y completamente inútil si nunca has ido al SAT a obtener la e-firma porque simplemente no la necesitas.

Según el INEGI solamente el 29% de la población mayor de 18 años ha utilizado la plataforma del gobierno digital para diversos trámites, que van desde inscribir a los niños en la escuela (2%) hasta las más utilizada que es el pago de impuestos (21%); si tomamos en cuenta que la población económicamente activa es del 46.63% de la población total, y comparamos las cifras, veremos que solamente un 62% aproximadamente de la población económicamente activa utiliza la plataforma del gobierno digital, esto es 34 millones de mexicanos en un país de 120 millones de habitantes.

La pregunta obligada es si este porcentaje de la población utiliza las plataformas electrónicas del gobierno digital porque considera que son útiles o solamente porque los obligan a utilizarlas, y mas aún, si las utilizan ellos mismos o utilizan los servicios de “gestores digitales”, que a cambio de una remuneración -que no declaran porque sería un ilícito- auxilian a la ciudadanía a sortear los baches que las plataformas del gobierno digital presentan al ciudadano común de a pie.

La razón por la que se homologan los procesos para utilizar la e-firma en lugar de alguna otra firma electrónica avanzada (la e-firma es gratuita, las demás no), obedece además a una tendencia de control ferreo y estricto de índole fiscalizadora, pues no olvidemos que la e-firma es expedida únicamente por el SAT.

No nos engañemos, entonces, el “gobierno digital”, no pretende economizar y verdaderamente no cumple el propósito de hacer los trámites ágiles o rápidos, es un intento descarado de controlar todas las operaciones que realice una persona -o se presuma que realizó una persona- por conducto de su e-firma.

Además, con la e-firma la certeza de que una persona verdaderamente realizo un trámite por si misma es imposible de verificar, pues si fuera posible elaborar una estadística de cuantos usuarios de estos portales han compartido su certificado digital y su contraseña con su contador por ejemplo, o con algún “gestor digital”, estoy seguro que el resultado sería verdaderamente alarmante.

El Presidente de la República (Licenciado Andrés Manuel López Obrador) por el contrario, siendo candidato en campaña, ofertó públicamente eliminar la corrupción, entre otras acciones normalizando y ciudadanizando el acceso a los servicios fedatarios, tanto el acceso al servicio como tal, como el acceso de personas capacitadas para el ejercicio de estas funciones.

Desde mi perspectiva, el Mandato Popular se ha pronunciado, y es obligación moral cumplir con la palabra dada de obedecer al pueblo; en las urnas, el pueblo decidió entre continuar el avance de estas plataformas y portales digitales que han demostrado su ineficacia, o continuar con un intermediario capacitado y calificado que pueda resolverle sus problemas de manera ágil y eficaz, intermediario que conocemos todos como notario o corredor público.

Por ser Corredor Público, escribo con parcialidad, pero también con conocimiento de causa, y con experiencia forjada en el camino y el trabajo.

Llegará el día en que los sistemas funcionen, los portales digitales sean eficientes, y todos, absolutamente todos, nos encontremos perfectamente capacitados para utilizarlos, tengamos acceso a internet, y un dispositivo biométrico que otorgue la certeza necesaria que el Estado de Derecho precisa y necesita, y no se, quizá llegará también el día en que podamos generar un esquema libre de la persecución del fisco y que nos permita cumplir con nuestras obligaciones fiscales de forma ágil, voluntaria y proporcional, pero ese día, y hay que aceptarlo no ha llegado.

Hoy los fedatarios públicos estamos obligados a dar un buen servicio sin las herramientas adecuadas, utilizando portales digitales que no están diseñados para nosotros, pero que somos nosotros los únicos capacitados para utilizarlos; portales digitales que maravillan al mundo entero, pero que en la práctica son ineficientes y no funcionan, y que más que cumplir la promesa de disminuir los costos de tiempo, tramites y dinero, provocan totalmente lo contrario.

Que la cuarta transformación se convierta también en la cuarta transformación digital, acorde con las necesidades de la patria, y de los ciudadanos de la patria, generando portales digitales como el portal tuempresa.gob.mx 1.0 que verdaderamente ayudaba al pueblo a formalizar sus actividades con la apertura inmediata de empresas, a costos verdaderamente bajos, y con tiempos competitivos y eficaces, y donde los fedatarios cumplíamos nuestra función de ayudar al pueblo otorgando certeza jurídica a las autoridades, y no como ahora, que somos simples receptores de las quejas ciudadanas, imposibilitados de auxiliarlos mas allá de lo que nos permite el portal digital y la autoridad que lo administra.

El pueblo se ha pronunciado, y es necesario pronunciarse a favor del pueblo.

One thought on “Gobierno Digital y Mandato Popular en la Cuarta Transformación

  1. Muy cierto que no todo cambio va en la dirección correcta.

    Que pena que las autoridades que llegan tengas la imperiosa necesidad de cambiar lo hecho por las anteriores administraciones y se haya perdido cosas que si funcionan.

    Ojalá que dejen trabajar ADECUADAMENTE a los Fedatarios…

Deja un comentario

Top