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¿Para qué me sirve un Corredor Público?

Aprovechando un momento de inspiración y de buenas intenciones, decidí iniciar este blog, con la incertidumbre que ello implica: ¿tendré lectores interesados por los temas que se aborden? ¿Las ocupaciones laborales y académicas me permitirán ser constante en mis publicaciones? ¿Tendré la creatividad necesaria elegir constantemente temas de interés?  No lo sé. Por lo pronto daré el primer paso, con esta primera publicación, y lo demás lo veremos sobre la marcha.

En este espacio mis lectores – quiero ser suficientemente pretencioso como para considerar que tendré más de uno – encontrarán temas relacionados con la Correduría Pública y, para no aburrirlos, abordaré temas jurídicos pudieran ser de interés para cualquiera que esté inmiscuido en el mundo de los negocios, ya sean dueños de changarros, empresarios establecidos o prestadores de servicios relacionados con mi actividad. Procuraré que los temas se aborden de manera sencilla y entendible – aunque como buen abogado, eso será una tarea titánica. Eventualmente, abordaré temas de manera más técnica, si la inspiración se da y el tema lo requiere. En fin, esto es un simple experimento y veremos cómo resulta. Así que, ¡bienvenidos! y ¡gracias por tomarse un rato de ocio para navegar por este espacio!

Creo que no hay tema más idóneo para esta introducción que hablar de lo que es un Corredor Público y – sobre todo – para qué podemos serles de utilidad. Así que entremos en materia.

Es común que cuando nos preguntan cuál es nuestra profesión, contestemos con un simple “abogado”, “doctor”, “arquitecto”,  y tras un gesto de asentimiento o aprobación, ante la sencillez de la respuesta, la conversación derive en otro tema. En cambio, normalmente cuando la gente me pregunta “¿a qué te dedicas?”, y a mi respuesta es “Corredor Público”. La gran mayoría de las ocasiones la reacción inmediata de mi interlocutor no es un gesto de asentimiento o aprobación, sino un silencio incómodo derivado de un gesto de duda, intriga y extrañeza, seguida de otra pregunta que suele ser alguna de estas opciones: ¿vendes casas?, ¿eres maratonista?, ¿es como un contador?, o simplemente, ¿qué es eso?. De ahí, que la conversación continúe más tiempo de lo deseable, explicando qué es y qué hace un Corredor Público.

Los Corredores Públicos, cuando pretendemos explicar qué somos, tendemos a dar una explicación preparada, técnica y aburrida – ni modo, somos abogados; simplemente recitamos como merolicos algo que va más o menos así: El Corredor Público es un auxiliar de los comerciantes, un licenciado en derecho, habilitado por la Secretaría de Economía, para desempeñarse principalmente como asesor jurídico especializado en materia comercial, dotado además con facultades de ley para actuar como: (a) Fedatario Público: Para la constitución y modificación de sociedades mercantiles, formalización de contratos mercantiles y certificar hechos y circunstancias relacionadas con el comercio; (b) Perito Valuador:Para cuantificar el valor toda clase de bienes o servicios (inmuebles, equipo, activos intangibles, empresas y negocios en marcha, etc.); (c) Mediador: para intercambiar propuestas entre comerciantes, actuando de manera imparcial y guardando el debido secreto profesional; y (d) Árbitro: Para solucionar conflictos entre comerciantes, sin necesidad de recurrir a tribunales.

Tenemos el vicio de explicar nuestra profesión a partir de nuestras funciones, lo que muchas veces no deja muy claro qué somos exactamente y – sobre todo – qué utilidad o importancia podemos tener en las vidas de la gente común y corriente. Pero entonces, ¿Somos simples “notarios mercantiles”?,  ¿somos peritos valuadores?, ¿somos abogados?… ¿Qué somos?

En realidad, somos un poco de todo. Pero, principalmente, somos asesores jurídicos especializados en materia comercial y de negocios – esta es nuestra principal función y la esencia de la Correduría Pública, que orientamos a nuestros clientes en materia corporativa, mercantil, fiscal, laboral, contractual, entre otras cosas. El Corredor Público está diseñado para ser un aliado de los emprendedores y los empresarios, para acompañarlos en la aventura de sus negocios y llevarlos a buen término, para que no naveguen sin rumbo, sino con la seguridad que brinda dar cada paso con la debida asesoría jurídica.

Técnicamente, cualquier abogado o despacho corporativo puede prestar los servicios de asesoría jurídica que prestamos los Corredores Públicos, incluso con la misma pericia y calidad. En ese sentido, somos profesionistas prescindibles, aunque ello no implica que no seamos de utilidad.

Los Corredores Públicos contamos con el “aval” de la Secretaría de Economía, quien nos examina y nos faculta para ejercer nuestras funciones. Este “aval” nos dota de un valor agregado que no tiene un abogado corporativo ordinario. Este valor agregado, en una primera instancia, consiste en la debida comprobación de los conocimientos técnicos necesarios para la prestación de nuestros servicios. No sólo estudiamos derecho en la universidad, sino que la Secretaría de Economía comprueba – a través de exámenes que son un dolor de cabeza – nuestra pericia y calidad en el ejercicio de la profesión como asesor jurídico.

En segundo término, el “aval” por parte de la Secretaría de Economía nos dota de herramientas para dar un mejor y más completo servicio a los emprendedores, comerciantes o empresarios que acuden a nuestro consejo; herramientas que no cuenta un abogado corporativo ordinariamente. Dos de estas herramientas, que son las más comúnmente explotadas son nuestras facultades como fedatario público en materia mercantil (igual que un notario) y las facultades de perito valuador. La ley prevé otras más como las facultades para actuar como mediador y como árbitro (para resolver conflictos sin necesidad de recurrir a juicio). En otra ocasión entraremos a explicar a mayor detalle estas funciones que nos brinda la ley.

No somos notarios, aunque podemos actuar con la misma validez que ellos para dar fe de constitución de sociedades, formalizar actas, certificar contratos, hacer constar hechos y cualquier otra cuestión de fe pública relacionada con el comercio (excepto escriturar inmuebles). Tampoco somos simples valuadores, aunque estamos autorizados para valuar casas, terrenos, maquinaria, equipo, empresas y negocios en marcha, marcas, patentes y cualquier otro tipo de bien o derecho que sea objeto del comercio. No me cansaré nunca de recalcarlo, somos en esencia asesores jurídicos, a los que la ley nos permite prestar servicios complementarios – como la fe pública y la valuación. Esto permite que los emprendedores, comerciantes y empresarios puedan acceder al paquete completo de los servicios que requieren, sin necesidad de perder su tiempo brincando de una oficina a otra.

Ahora, ¿te sirve a tí de algo un Corredor Público? Si estás inmerso – o pretendes aventurarte – en el mundo de los negocios, la respuesta es un rotundo “¡Sí!”. No importa si eres dueño de una empresa establecida, un pequeño changarro o si estás a penas considerando iniciar un proyecto de negocios… ¡Los Corredores Públicos estamos hechos para tí!

Entonces, ¿De qué le sirve un Corredor Público a un emprendedor?. Todo emprendedor inicia con una idea de negocios, generalmente sin saber por dónde comenzar en cuanto a los documentos, requisitos y tramitología que necesitan para iniciar. Generalmente, el emprendedor echa a andar su idea de negocios – como este blog – lleno de incertidumbre y más dudas que respuestas. De esta realidad, deriva la utilidad que los Corredores Públicos tenemos para los emprendedores.

A los emprendedores no solo podemos apoyarlos, como fedatarios, para constituir legalmente su empresa, o formalizar los contratos que requieran para arrancar. También podemos ayudarlos desde el inicio en orientarlos sobre los trámites que deben realizar para iniciar operaciones, el régimen fiscal que más les conviene y sus ventajas o desventajas, constituirlos formalmente como empresa, registrar sus marcas, valuar los proyectos de negocio que tengan como referencia para buscar inversionistas, aconsejarlos en la forma en que admitirán socios o inversionistas a sus proyectos… En fin, estamos para apoyarlos y orientarlos para que inicien con el pie derecho, minimizando en lo posible los riesgos intrínsecos a cualquier nueva aventura de negocios. Les ayudamos a que no inicien dando sus pasos sin huarache.

Ya como empresa consolidada, el Corredor Público también representa diversas ventajas, mucha utilidad y la oportunidad de reducir costos en los servicios jurídicos que requieren. Habitualmente, las medianas o grandes empresas contratan despachos jurídicos de su confianza, para proveerlos de la asesoría jurídica integral en sus negocios. Estos despachos emiten dictámenes jurídicos, registran marcas, elaboran contratos, redactan actas de asamblea, y una infinidad de funciones esenciales para la buena marcha de los negocios. Sin embargo, estos despachos, comúnmente requieren remitir sus asuntos a un Notario Público para dar la debida forma a los actos y contratos que elaboraron como parte de la asesoría que ofrecen. Esto implica que la empresa tiene que pagar los honorarios de los asesores jurídicos y – por separado – los honorarios notariales que se requieren. Esto puede implicar que el costo de la asesoría jurídica de la empresa se eleve al doble o al triple de lo que sería realmente necesario. De tal manera, ante un Corredor Público – que en esencia es asesor jurídico y, por accidente, es fedatario – puede representar grandes ahorros para las finanzas de la empresa.

Esta situación de potencial ahorro para las empresas establecidas se magnifica en algunas operaciones. Por ejemplo, en la compra de acciones de una empresa o la adquisición de la misma, seguramente se requiere: (a) la asesoría jurídica general para la compra o adquisición; (b) el dictamen jurídico para verificar el good standing de la empresa; (c) un avalúo para determinar el valor de las acciones o de la empresa, como parámetro para la toma de decisiones o verificar la razonabilidad del precio; (d) la elaboración de contratos de compraventa de acciones; (e) la redacción de las actas de asamblea necesarias; (f) la formalización de las actas de asamblea ante fedatario y su inscripción en el registro público; y (g) la emisión de nuevos títulos de acciones. Todo esto, puede realizarlo el Corredor Público, pactando un honorario global por la operación, que suele ser inferior a la suma de honorarios del abogado corporativo, el notario y el perito valuador; aunado a la agilidad que representa el acudir con un solo profesionista – quien tendría el panorama total e integral de la operación, en lugar de tres distintos.

Espero que estos ejemplos hayan abonado a ilustrar lo que es y lo que hace un Corredor Público. Pero, sobre todo, espero haya quedado evidenciada la conveniencia y utilidad de su función. No importa si eres neófito en el mundo de los negocios, o el líder de un gran emporio empresarial, ¡los Corredores Públicos estamos para ayudarte!

Las dudas, sugerencias o comentarios son bienvenidos. Si hay algún tema que sea de tu interés, no dudes en hacérmelo saber, que puede ayudar como lluvia de ideas para nuevas publicaciones. Por lo pronto me despido, no sin antes agradecer que hayas dedicado parte de tu valioso tiempo a leer esta publicación. Espero que haya sido de interés y, sobre todo, verte de regreso y que me acompañes en esta aventura bloggera.

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El autor es Corredor Público de profesión, corredor de maratones por afición; Licenciado en Derecho por la Universidad Panamericana, Sede Guadalajara (con tesis libre de plagio); Maestro en Derecho Internacional por laLondon School of Economics and Political Sciences; y actualmente cursa la Maestría en Valuación en el sistema UDGVirtual de la Universidad de Guadalajara.

One thought on “¿Para qué me sirve un Corredor Público?

  1. Como abogado corporativo, felicto al autor del presente blog por su iniciativa y contenido; no estoy de acuerdo en algunos puntos por que si somos homestos corredores y notarios en ocasiones carecen de ña pericia suficiente para asesorar correctamente a las empresas y sociedades que se acercan a ellos pero todos los puntos de vista son respetables y lo aplaudo, pues el hombre es el depredador del hombre y com uma cuarta maestria en estudio y um doctorado em derecho ademas de varios diplomados y cursos considero que el no tener el aval de una secretaria o gonernacion no nos hace menos capaces y al contrario como abogados corporativos tenemos un doble compromiso con nuestros clientes para llevar a buen puerto sus asuntos, pero insisto todas ñas opiniones son respetables gracias y felicidades otra bez por su blog….

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